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Argumento de Visión de rayos X novela

Visión de rayos X novela – Sinopsis:

Visión de rayos X novela pdfVisión de rayos X novela pdf gratis descargar leer online joyreadContemporáneo
Alma gemela
Mimada
Aventura
Billonario/Billonaria
Ricos
Playboy
Perdedor
Arrogante
Dominador
Hombre súper poderoso
Chico maloCapítulo 1—Jovencito, tienes un gran físico. Un genio de las artes marciales como tú es uno entre un millón. Tengo aquí una pieza exquisita, algo así es difícil de conseguir, y solo te lo venderé por cien. ¿Qué te parece? Un anciano vestido con ropas mal ajustadas se acercó a Antonio Salas y jaló de su manga. Presionó un brazalete en la mano de Antonio. El brazalete estaba hecho de nueve piedras de cornalina. A primera vista, parecía de verdad, pero cuando Antonio la miró de cerca, la pintura de la mitad de ellas se estaba desprendiendo, revelando algo negro en su interior. Antonio no podía saber de qué estaba hecha, pero sabía que era una falsificación. «Este viejo creía que podía engañarme. ¡Qué broma!». —Viejo, echa un vistazo aquí… Mira, la pintura se está despegando. ¡No la quiero! Antonio empujó el brazalete a las manos del viejo. Al insistir, el brazalete pinchó de alguna manera a Antonio, haciéndolo sangrar. ¡Que mala suerte! Hace un año que Antonio se graduó de la universidad. Buscó trabajo por todas partes, envió innumerables solicitudes, pero todo fue en vano. Volvió a su ciudad natal para quedarse un mes y decidió volver a la ciudad para intentarlo de nuevo. En el momento en que regresó, se encontró con este embaucador, que de alguna manera le había pinchado la mano, pero Antonio no se dio cuenta que después de que dos de las piedras de cornalina tocaran su sangre, ésta empezó a brillar. El anciano se avergonzó al ver su mano sangrando. Sonrió y dijo: —¡Oh, no! Supongo que no debería intentar engañar a un experto. Tus manos están sangrando. ¿Qué te parece esto? Te daré mis bendiciones. Te deseo una gran prosperidad y que la buena suerte te siga a donde vayas. —El anciano apretó el brazalete en la mano de Antonio y desapareció. «¡Qué cosa más extraña!». Antonio miró a su alrededor, había mucha gente. «¿Cómo puede desaparecer un hombre tan viejo así de rápido?». Antonio miró la pulsera en su mano. Quería tirarla, pero no había ningún basurero cerca, así que se guardó la pulsera en el bolsillo. Subió al tren y vio que el asiento de al lado estaba vacío, se extendió por los asientos y se quedó dormido. Sin darse cuenta, dos de las piedras empezaron a brillar antes de apagarse de repente. Antonio se sintió fuera de sí, como si una brillante luz sagrada lo hubiera envuelto y dos luces doradas flotantes lo atravesaran, sintiéndose cálido y cómodo. No sabía cuánto tiempo se quedó dormido, cuando escuchó una voz femenina junto a su oído. —Disculpe, señor. Siento haberlo despertado, pero está en mi asiento. «¿Eh?». Él abrió los ojos para ver una cintura delgada envuelta en un traje negro con falda azul. Sus largas piernas con unas medias negras transparentes. Sus labios eran de color rojo rubí, con una sonrisa tan blanca como las perlas. «Qué mujer tan impresionante…». Se estaba inclinando para despertar a Antonio, y él podía ver por debajo de su ropa. El paisaje que tenía ante sus ojos casi lo hizo respirar agitado, pero sintió que se le calentaba la sangre. —¡Oh! ¡Lo siento mucho! —Antonio se disculpó de inmediato y se sentó. En el momento en que se incorporó, una brillante luz dorada lo cegó. Cuando volvió a mirarla, exclamó—: ¡Oh! Tú… «¡Su ropa ya no está! ¿Dónde está?». Antonio miró más de cerca, ella estaba desnuda por completo. Él podía ver cada curva, cada línea, incluso pudo ver algunos lunares en su hombro. «¿Qué está sucediendo?». El grito de Antonio hizo que la mujer diera un salto de sorpresa. Preguntó: —¿Señor? ¿Se encuentra bien? —Estoy bien, estoy bien. —Antonio se frotó los ojos. Mientras se frotaba los ojos, la espléndida vista que tenía delante volvió poco a poco a la normalidad. Ahora estaba de vuelta en su traje y falda. Antonio seguía desconcertado, incluso después de haberla ayudado a guardar su maleta. ¿Cómo pudo ver a través de su ropa de esa manera? ¿Estaba imaginando cosas? Entonces, volvió a mirar con atención a la mujer para comprobarlo, y se quedó mirando sus pechos. En menos de tres segundos, su abrigo se desvaneció, luego su blusa… Entonces tosió con fuerza…

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